Como amante de la moda, de la fotografía, y de cualquier cosa artística que suscite en mí alguna emoción en sí, una de las cosas que casi me gustan más al inicio de cada temporada es hojear revistas y quedarme embelesada mirando el trabajo que hacen las marcas para y con sus campañas.
CHANEL: la que más me gusta. El sofá de mimbre, esas palmeras, el tratamiento del color. Quiero estar en ese escenario porque me recuerda a algo que no he vivido nunca pero sé que existe: un lugar algo setentero -gracias a ese mobiliario- de relax y descanso. Un descanso muy chic.
DIOR: Muy vintage, me gusta. Me recuerda a unas postales que tiene guardadas mi abuela en una caja de hojalata vieja. Sugerente, un peinado de otra época, labios bien marcados.
CHLOÉ: Muy en su línea, aunque me quedo con la anterior campaña de la firma. Sencilla y fresca. Un poco CK.
LOUIS VUITTON: Me gusta muchísimo.El escenario con aire décadent al que transporta. La forma tan adecuada de adaptar la campaña a su colección: colores, texturas y brillos.
BALENCIAGA: Bien, digamos que es algo extraño. Sabemos que es Gisele Bündchen porque nos lo dicen. De pequeña vi una película de la que no recuerdo el nombre dónde aparecía una robot del futuro exactamente con una peluca como esa. Rarísimo.
DOLCE & GABBANA: Con mucha fuerza visual. Ya era hora que dejaran a Madonna un poco de lado (aunque la última fue fantástica).
MULBERRY: Muy bonita, muchas flores. Delicada y suave. Me gusta.
YVES SAINT LAURENT: Absolutamente sofisticada. Me encanta, el escenario me recuerda un poco al lugar que hablaba en la de Chanel. Bordes blancos y negros, y ya. Elegancia pura.
MOSCHINO: No tengo absolutamente nada que decir. Moschino representa casi todo lo que me hace suspirar siempre. Y encima en Il Duomo. Hagan lo que hagan me gusta. Por ese aire tan italiano, tan de corazones, tan de lazos, tan de rojos, tan de rayas. Tan bonito siempre, tan cargado de fantasía.

















